domingo, 19 de julio de 2009

"HACER UN MURO EN LA CIUDAD O PRENDERLE FUEGO, CÓMO QUIERE ESCRIBIR?", de Pablo Paredes Muñoz

FLAP SAO PAULO 2009

Existe uma poesia popular e uma poesia erudita oponíveis?

HACER UN MURO EN LA CIUDAD O PRENDERLE FUEGO, CÓMO QUIERE ESCRIBIR?

Por Pablo Paredes M.

La naturaleza ideológica del sustantivo salta en la cara tras escarbar un poco, en los adjetivos, en cambio, no hay nada que escarbar, pues llevan el nosotros y el los otros vandijkiano a flor de piel. Todo adjetivo lleva a su inverso de manera visible y automática. Ahí la frontera entre denotado y connotado suena a artimaña de semiólogo, nada más. Y es precisa, y paradójicamente, esta desfronterización la que permite la instalación del Muro entre la llamada Poesía Popular y la llamada Poesía Erudita. Estos conceptos, al ser incluidos como polos de un sistema de tensión, terminan por significarse el uno al otro, intercambiando sus propios significados inversos, que ya decíamos no están encriptados. Así, Poesía Popular termina significando Poesía Inculta y Poesía Erudita termina significando Poesía Impopular. El muro entonces, es el territorio posible para estos posibles lugares de creación poética.

En este territorio, no quedaría entonces más que decidir si escribir para la elite o escribir para la base. O digamos de otra forma -pues probablemente no todo escritor resuelve esto- en este territorio posible, la elite se abalanzará sobre algunos textos y el pueblo sobre otros, siendo los primeros de mayor calidad artística (otro concepto sospechoso) y siendo los últimos de mayor capacidad empática (ídem).

El análisis que aquí formulo, puede ser rápidamente catalogado de setentero, lo sé y me da más risa que susto. Sé que se le puede vestir con lana y cotelé y desacreditarlo bajo el argumento de anacronismo, pero semejante maniobra, me parece, no responde más que a los tiros de los arqueros que protegen ese muro lanzando flechas hacia ambos lados. Una extraña defensa, pero inteligente. Algo así como los francotiradores de Miraflores, Caracas, disparando a Bolivarianos y a la oposición para así intentar justificar el golpe militar del 2002. Como vemos los defensores del Neoliberalismo se mueven de manera muy similar tanto en el terreno simbólico como en el corporal.

En Chile, la frontera entre la poesía erudita y popular, circula por dos campos. Primero ha aislado a la Décima del Verso Libre y viceversa. Aunque en esto también hay responsabilidad de los propios decimistas, que por momentos presentan actitudes y escrituras que construyen ghettos, sin duda, la responsabilidad mayor es de la Academia que sigue el desarrollo de “La Poesía Chilena” obviando sistemáticamente a la décima. El segundo campo de acción tiene que ver con el levantamiento o pretensión de levantamiento de un muro entre una poesía capaz de dialogar con la urgencia (que no siempre significa coyuntura) y otra que omnibulada por un débil y, desde mi punto de vista, erróneo discurso de trascendencia se mueve -cree ella- fuera del engranaje de la sociedad contemporánea. Digo “cree ella”, pues sin duda esa poesía, termina trabajando para los “resignados” y “acomodados”, eslabones inmediatamente inferiores a los administradores del poder Político/Simbólico. Diremos, entonces, que esta diferenciación entre lo Erudito y lo Popular plantea una oposición de conceptos que contribuye a legitimar, desde el campo de lo simbólico, a una sociedad de Clases. O aplicando a la situación Chilena, probablemente muy similar a la brasilera, se avala el desarrollo de una sociedad Neoliberal, culturalmente desarrollada bajo el binomio snob/galuchero. Es decir, estar presionados a escribir como el más ripioso y seco poeta formado en la Academia o ser el letrista del “amoroso” Lucho Jara.[1]

Intento hacer un mapa, pero mi cartografía hace aguas, pues la posibilidad de ser bombardeado o autotorpedearse, es evidente, muchos flancos quedan abiertos, lo que viene bien para el debate de esta mesa. Por ejemplo, hemos hablado del concepto de la Poesía Popular, sin preguntarnos si esta poesía, puesta en oposición a la llamada Erudita, goza de “popularidad”. Aquí las respuestas tenderán a decir que ya nada tienen que ver los pueblos, esos que aún se dejan ver en toda su magnitud cuando acechan un aeropuerto esperando la vuelta de su presidente constitucional, con cualquier lírica que no venga de MTV o sus alrededores. Pero hay una poesía que comienza a regresar, claro de manera lenta, pues este regreso no significa asumir alguna de las dos posibilidades que ofrece el neoliberalismo simbólico, sino que construye una nueva posición que encuentros como este en San Pablo, el Vértigo de los Aires en México, el Poquita Fe en Chile, el encuentro del Alba en Venezuela o el Salida al Mar en Argentina, sin duda dan cuenta. Me parece que hay una poesía que antes pensó que la solución era bajarse del Olimpo y algunos, conservadores o suspicaces, reaccionaron subiendo aún más el Olimpo. Pero me parece también que hoy hay un poesía en Latinoamérica dispuesta a construir un Olimpo acá abajo e incendiarlo para bailar entre las llamas. Unos siguen construyendo muros, otros levantan ciudades en llamas, me parece que de eso se trata finalmente.


[1] Cantante y animador de la Televisión Chilena.





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